Agradecida y emocionada

A lo mejor me paso de optimista escribiendo esto ahora. Pero me lo pide el cuerpo así que allá voy.

He estado unos meses enferma. Bueno, quien dice unos meses dice año y pico, lo que pasa es que oficialmente han sido unos meses. No pude volver a trabajar después de las vacaciones de verano, me acabo de reincorporar.

No voy a entrar en los detalles porque son feos. Y dolorosos. Y no me apetece. El caso es que ya me encuentro mucho mejor y que el momento de volver, al que tenía cierto miedo, está yendo muy bien. Apenas tenemos trabajo. Pero de eso ya me preocuparé mañana.

Así que, aprovechando la inactividad, voy a ponerme en plan Pollyanna y hacer un resumen de lo bueno que me ha traído esta temporada.

He desayunado con los niños casi cada día y también los he llevado al cole. Ha sido estupendo. Ellos estaban un poco preocupados. Al principio por mí y luego porque tuviera que volver. Es el último año de primaria de C, está totalmente preadolescente y muchas veces monopoliza toda la conversación. A ratos nos da un respiro y entonces J aprovecha, que últimamente también está más hablador. Estoy encantada de haber disfrutado de esos momentos.

He podido ver mucho más a mis padres y hacer con ellos cosas que raramente hacemos. Mi madre me dijo un día lo contenta que estaba de poder ir, por fin, de compras conmigo y la envidia que le daba mi tía cuando salía con mi prima. Recordad que me vine a Madrid con 18 años y nos hemos perdido muchas cosas.

En todo este tiempo no me he encontrado a nadie que le quitara importancia a mi situación o me dijera eso que al parecer es tan habitual de 'anda, anímate', 'lo que tienes que hacer es echarle coraje' o cosas similares. Bueno sí, a una, la médico de la mutua. Qué casualidad. O no.

Todos en el trabajo han sido muy respetuosos con mi necesidad de espacio y tiempo. Supongo que alguno habrá que no lo entienda, le parezca una chorrada o yo una caradura, pero han tenido la delicadeza de no decírmelo. De hecho, durante mi ausencia, unos pocos han tenido varios detalles que me emocionaron mucho a pesar de no estar yo para contestar llamadas ni mensajes. O precisamente por eso.

Mis amigos son efectivamente mis amigos. No me cabían dudas pero qué gusto da comprobarlo. Tengo los mejores grupos de guasap del mundo y vosotros no. ¡Ja!

De ND no sé si decir nada porque me voy a emocionar. Supongo que habrá pasado lo suyo y que estaría asustado y preocupado pero no me ha dicho nada. Para no añadir presión, estoy segura. Ha estado todo el tiempo conmigo, abrazándome cuando me angustiaba, dejándome hacer, facilitándome la vida (como siempre pero más), aconsejándome, queriéndome y deseando que fuera feliz.

Así que gracias a todos. Muchos ni lo van a leer pero ahí va. Gracias a ND, J, C, mamá, papá, suegro, suegra, hermano, Tocha, Rubia de los viernes, Newland, lado oscuro de las cañas, Attention whores (pardon my French), Dani y Rebecca. Todos me habéis ayudado más de lo que creéis.

Y ahora, aunque os merecéis algo mucho mejor, os lo digo cantando. Que estoy mejor, pero no tanto. Maravilloso fue volver. 


Rutinas

No pienso ni mirar cuándo fue la última vez que publiqué aquí. Tampoco diré que es un propósito de año nuevo escribir más. Espero hacerlo pero no me lo voy a proponer. Mi único propósito de año nuevo ha sido no hacer propósitos.

El caso es que desde la última vez que escribí algo en el blog los niños han crecido. Normal. Ahora hacen cosas que antes no hacían. Natural también.

Entre esas cosas nuevas está recoger la mesa después de las comidas. J prefiere ayudarme a llenar el lavaplatos. Tenemos una especie de coreografía bastante pulida ya por la práctica. Yo aclaro los platos y J los va metiendo en la máquina. Según empezamos me pregunta '¿arriba o abajo?'. En función de mi respuesta saca la bandeja que toque y vamos llenando. En silencio. Él canturrea. A veces murmura cosas 'ay, esto no va aquí'. A veces le ayudo con las cosas más voluminosas o para intentar aprovechar el espacio. Pero en general yo aclaro y él llena. A ritmo constante. Mientras él llena yo aclaro y cuando vuelve de la bandeja ya le tengo preparado el siguiente plato, taza o lo que sea.

El otro día, mientras ejecutábamos la performance del lavaplatos me acordé de esas dos escenas de Kramer contra Kramer. Al principio de la peli, Dustin Hoffman convierte el desayuno en un desastre.



Pasados unos meses se repite la escena. Entonces Hoffman y el niño están perfectamente sincronizados. No sé si lo recordáis.


Así que me dio por pensar cómo será dentro de unos años. Si habremos perfeccionado nuestra coreografía. Cómo estaré yo. Cómo será J. ¿Seguirá siendo callado? ¿y tan delgadito? Será alto, de eso no tengo dudas.

El camino más corto

"—Los italianos perderán todas las guerras en que tomen parte por culpa de los espaguetis. Por los espaguetis perdieron aquí la guerra. Necesitaban condimentarlo todo con especias, sus pastas, raviolis, canelones, salami, y, claro, perdían un tiempo precioso y engordaban como tenores de ópera. Los ingleses, por el contrario, chupados y sin un gramo de grasa, se bebían una lata, la tiraban, y otra vez en marcha. Con una ración de galletas y unas sardinas portuguesas tenían bastante. Así sorprendían siempre a los italianos con la pasta en el tenedor."
Comentario de un libio recogido en el libro el camino más corto.

Hace ya mucho que no escribo aquí. Desde luego de cosas que no son libros hace un montón y quiero intentar volver a hablar de las cosas que me pasan o pienso más allá de los libros. Se puede considerar un propósito de año nuevo, a ver si lo cumplo.

Para empezar os voy a hablar de este libro que me he leído precisamente entre viajes. Es una crónica del viaje alrededor del mundo que hizo Manu Leguineche como parte de una expedición que trataba de dar la vuelta al mundo en un par de todoterrenos.

La expedición fue a finales de los 60 y este libro es una reedición en la que se añaden pasajes de visitas posteriores del autor a los mismos lugares. El viaje dura varios años y el libro va dedicando capítulos a los países o ciudades que visita a lo largo de este periplo.

Por supuesto que el libro me ha encantado. Leguineche es un gran periodista y te transporta a esos lugares en esos tiempos. Cuenta historias tanto de los lugares que visita cómo de la expedición y cómo se llevaban entre ellos.

Ya he contado varias veces que me encantan los libros de viajes. Yo seguramente no sería capaz de irme a vender vitaminas a la selva de Vietnam como el señor Leguineche. Mis aventuras son principalmente de segunda mano leídas desde la tranquilidad del sillón de mi casa. Quizás por eso me gustan, porque es una manera de acercarme a partes del mundo a las que no creo que me gustara ir pero de las que me gusta leer. No sé, a lo mejor lo que digo no tiene sentido, pero es algo así lo que me pasa.

El principal problema que le veo es su adoración del comunismo. Lo entiendo en la época, pero no acabo de ver cómo en la revisita no corrigió partes del mismo y no reconoció la naturaleza dictatorial y la pobreza que trajo a gran parte de la humanidad. Os pongo un párrafo como ejemplo de lo que digo: "En la capital de Formosa, Taipéi, los almuerzos de doce platos y las delicatessen de la comida china nos hicieron olvidar la fealdad de los edificios y las calles y la propaganda del generalísimo Chiang Kai Chek. Qué ciudad tan distinta de la capital de la otra China, Pekín. Aquí se vivía bajo la bota de un régimen corrompido entregado al capitalismo salvaje, a la piratería de las patentes europeas y norteamericanas de transistores o cámaras fotográficas. Los militares se pasaban el día lanzando globos hacia la China continental, a favor del viento, que dejaban caer folletos de propaganda en los que se cantaban las excelencias de la China libre de Chiang Kai Chek. Si como vería en Pekín, Shanghái o Cantón, los chinos de Mao habían aprendido a prescindir de sus apetitos en favor de una vida conventual, disciplinada, limpia y ascética y de una humilde bicicleta, Taipéi descubría las delicias de la especulación del suelo, los tapones de tráfico y la erótica del automóvil".

Pekín es puro, desinteresado y espiritual. No porque el partido comunista controlara todo y repartiera miseria, sino porque los chinos estaban concienciados, no como los de la horrorosa  China capitalista. Eso mismo se repite comparando la capitalista Tailandia con el rural Laos o Camboya o las dos partes de Vietnam durante la guerra.

Es un libro que recomiendo y que me ha gustado mucho. Está muy bien escrito por una persona que sabía mucho y que sabía contarlo.

Ficciones

"Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles. Miren: a mi mano derecha le falta el índice. Miren: por este desgarrón de la capa se ve en mi estómago un tatuaje bermejo: es el segundo símbolo, Beth. Esta letra, en las noches de luna llena, me confiere poder sobre los hombres cuya marca es Ghimel, pero me subordina a los de Aleph, que en las noches sin luna deben obediencia a los Ghimel. En el crepúsculo del alba, en un sótano, he yugulado ante una piedra negra toros sagrados".
Jorge Luis Borges. Ficciones.

Llegamos al último libro del año del club de lectura. Y en esta ocasión es el libro que eligió Paula.

En mi caso es relectura. Y casi obligada, porque creo que me he leído todos los libros de ficción de Borges, además de muchos de no ficción y también parte de su poesía.

He elegido la portada de los primeros libros de Borges que compré. Era una edición de Alianza Editorial que hacían temática para cada autor. Creo que Borges fue el primero o de los primeros en publicarse en esta colección. Me llama la atención algo en lo que entonces no caí y que recuerdo ahora y es que todas las portadas de esta colección de libros son imágenes de cuadros de El Bosco. Y creo que es muy acertado. Creo que la grandeza de Borges está en pintar un mundo irreal a la vez que posible. Ves que no es cierto, que es demasiado lineal y cartesiano y, por lo mismo, aterrador. Yo lo llamaría un terror filosófico.

En fin, que ya podéis ver que soy fan. Para mí hay pocas cosas en el mundo de la lectura mejores que leer a Borges. Y no ha estado nada mal releerlo unos 25 años después de haberlo leído por primera vez.

También tengo que avisar: Borges no es para todos los públicos. Al igual que muchos de sus cuentos en los que el infinito está presente, su erudición y referencias a toda la historia y, en particular, a la historia de la literatura están en cada palabra que escribe. Y siempre, ese juego de espejos, esa historia está distorsionada o con una mentira dentro de la verdad. Borges condensa el infinito en cada cuento. Así, que me vengan a la memoria, en este libro se trata el infinito en, al menos, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius; la Biblioteca de Babel; Pierre Menard, autor del Quijote; la loteria de Babilonia y Funes el memorioso. Seguro que hay más. Desde luego hay más en otros cuentos suyos como el Inmortal, quizás uno de los que más recuerdo junto con Funes el memorioso.

Algunos de mis mejores recuerdos como lector, de mi droga lectora, del querer acabar a la vez que no querer que se acabe el libro, se los debo a este señor. Sé que este mes varios de los miembros del club no van a estar de acuerdo conmigo, pero eso tampoco es novedad.

Después de Borges me leí todos los cuentos de Cortázar y después prácticamente todas las novelas de Sábato. También me leí algunos libros de Bioy-Casares en una época bastante argentinizante y que recomiendo a cualquiera al que entienda que leer no tiene por qué ser insustancial.

Si no habéis leído a Borges, hacedlo. Al menos tiene la cosa de que son cuentos cortos. Os pongo algunos de los párrafos que he marcado en esta relectura.

"Son, por lo tanto, imperdonables las omisiones y adiciones perpetradas por Madame Henri Bachelier en un catálogo falaz que cierto diario cuya tendencia protestante no es un secreto ha tenido la desconsideración de inferir a sus deplorables lectores —si bien éstos son pocos y calvinistas, cuando no masones y circuncisos".
"Nadie puede articular una sílaba que no esté llena de ternuras y de temores; que no sea en alguno de esos lenguajes el nombre poderoso de un dios. Hablar es incurrir en tautologías. Esta epístola inútil y palabrera ya existe en uno de los treinta volúmenes de los cinco anaqueles de uno de los incontables hexágonos —y también su refutación. (Un número n de lenguajes posibles usa el mismo vocabulario; en algunos, el símbolo biblioteca admite la correcta definición ubicuo y perdurable sistema de galerías hexagonales, pero biblioteca es pan o pirámide o cualquier otra cosa, y las siete palabras que la definen tienen otro valor. Tú, que me lees, ¿estás seguro de entender mi lenguaje?)".
"Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes".
"¿Cómo no someterse a Tlön, a la minuciosa y vasta evidencia de un planeta ordenado?"

Podéis encotrar otras reseñas en los blogs de Paula, Carmen y MG. No sé si Juanjo publicará en el blog del club, pero podéis pasaros para descubrirlo.

La identidad cultural no existe

"la relación del sujeto con la cultura es, sin duda, de aprendizaje y de adquisición, pero no de auto-justificación: porque la cultura no debe servirle para construir una imagen de su yo en busca de reconocimiento —si eso ocurre, se trataría de un uso pervertido de la cultura (el nazismo procedió de esa perversión)—. La cultura apunta, en la medida en que es un conjunto de recursos, a promover la capacidad existencial como sujeto, que es, ante todo, la de separarse, de la cual viene la conciencia: apunta a afirmar precisamente al sujeto llevándolo tanto a sobrepasar el cerco de su yo como a extraerse de la integración en un mundo; la cultura tiende, en consecuencia, a situarse «fuera» (ex) de ambas condiciones para lograr una libertad —lo que yo llamo propiamente «ex-istir»".
François Jullien. La identidad cultural no existe.

Durante mi último viaje me he leído este libro. Es de un filósofo francés llamado François Jullien y del que no había oído hablar nunca hasta que leí una entrevista en el Mundo sobre este nuevo libro del que os hablo y que parece bastante pertinente en estos momentos en los que parece que es mucho mejor ser turba que individuo.

Es un libro corto, pero bastante denso. Es un libro de filosofía y no sé si el autor ha hecho un esfuerzo por facilitar la expresión de sus pensamientos para que sean accesibles al gran público, pero no lo parece. Es bastante oscuro sobre todo en los primeros capítulos. Además, desafortunadamente, gran parte de la tesis del libro se basa en un concepto que el traductor ha dejado en francés, écart, que tal vez sea difícil de entender para un no-francófono. Ese concepto se puede traducir como brecha, pero él lo utiliza más en el sentido de crisis, no como la conocemos sino como disputa, confrontación.

Lo que Jullien propone es que la cultura no es algo estático sino que se crea a partir de confrontaciones entre lo establecido y lo nuevo y que es en ese poner en tela de juicio el conocimiento preestablecido de donde nace el progreso cultural.

Entonces nos dice que "no hay una identidad cultural francesa o europea sino recursos (franceses, europeos, y también de las otras culturas). Cuando una identidad se define, aparece un inventario de recursos. Tales recursos se exploran y se explotan —lo que yo llamo activar—. Así, la exigencia de universal es sin duda un recurso (incluso si el pensamiento de lo universal no es, como sabemos, universal sino singular), y esto se puede constatar en su capacidad «reguladora»: su capacidad para promover indefinidamente lo común en la Historia y mantenerlo abierto en ella, pues él tiende siempre a cerrarse y aislarse. Lo propio del recurso es pues su capacidad de promoción". Eso indica que dependiendo de tu ámbito cultural te será más fácil o más cercano acceder a unos o a otros, pero que no son exclusivos de una cultura en particular. Seguramente un francés lea más a Pascal que un español y un español mucho más que un chino, pero eso no quiere decir que sus "recursos" no sean accesibles a todo el que esté interesado.

Es un libro muy muy recomendable, aunque no es una novela ni para pasar un buen rato, sino para pensar:
"Tampoco defenderé una identidad cultural, francesa o europea, como si esta pudiera ser definida por diferencia y ser fijada en su esencia. O como si la cultura pudiera tratarse en términos de pertenencia. Como si poseyera «mi cultura». Sin embargo, defiendo fecundidades culturales francesas, europeas, tal como se han desplegado en Francia, en Europa, mediante brechas inventivas. Las defiendo porque estoy en deuda con ellas, por mi educación y porque en consecuencia soy responsable de su desarrollo y transmisión. Pero no por eso las poseo
[...]
Defiendo con mayor razón esos recursos sabiendo que están hoy amenazados, y porque es necesario resistir en dos frentes que ya mencioné: por un lado, donde lo uniforme sirve de apariencia y de simulacro de lo universal; por otro, donde lo común que ya no es promovido por lo universal se convierte en su contrario (el «comunitarismo»). Hay que resistir, en efecto, contra el empobrecimiento de las culturas, contra el aplanamiento generado por la uniformización mundial y comercial".
Si os convence, pues leedlo, es un recurso más para armar vuestra identidad, pero si no y preferís ver first dates, pues ahí también tenéis un recurso. No hace falta que os diga cuál os va a hacer ciudadanos más libres y selectivos.